viernes, marzo 01, 2024

Influencia

“…porque mucho de lo que está prohibido me hace feliz”.
Callejeros

 Un amigo que dejó de fumar hace años volvió a engancharse al vicio. Lo hizo a escondidas para no perder el aprecio de familiares y compañeros. Había recibido tantas felicitaciones que temía decepcionar. Fumaba en el baño, luego abría la ventana, se perfumaba y chupaba un caramelo de cereza.
 El primero en descubrirlo fue su hijo, despues un compañero de trabajo. El chisme se difundió rápidamente y lo desanimo hasta llegar a la depresión.
 Un día lo encontré por la calle en un estado lamentable. Lo invité a un bar y charlamos mientras tomamos una gaseosa y comíamos hamburguesas. Recordamos una travesura infantil de aquella vez que encontramos un pucho tirado, y lo incite a fumar. Al despedirnos me comentó lo bueno de juntarnos.
 Al poco tiempo me crucé con el hijo y me contó que mi amigo había dejado de fumar. Pero comía únicamente hamburguesas, era un obeso de más de 120 kilos y todos los días iba a McDonalds. Me pidió que lo llamara porque preguntaba por mí y así lo hice. Nos citamos en el mismo bar. Tomamos whisky y charlamos animadamente. Nos despedimos y ayer me enteré, también por el hijo, que había adelgazado pero ahora concurría dos veces por semana a alcohólicos anónimos.
 Esta vez no me pidió que llame a su padre.

martes, febrero 27, 2024

Ladrones


       “Oportunidad, rapidez y sobre todo habilidad hacen al bandido”.
M J F

 Me encontraba en el bar de Av. Moreno y Libertad tomando un licuado, mientras leía los titulares del diario, que reproducía dichos de algunos miembros del partido gobernante: “No gaste más de lo que pueda”, “compare precios”, “¡No deje que le roben!”. En esos momentos entro un asaltante, arma en mano, cerrando las puertas, mientras con otro secuaz que lo esperaba en una mesa: comenzaron a sacarnos a todos: billeteras, relojes, celulares, anillos, collares, etc. También se llevaron lo que contenía la caja del bar y salieron corriendo.
 Los comensales asustados, escaparon velozmente sin pagar lo que consumieron. Los mozos, aprovechando la confusión general, se quedaron con lo que habían cobrado.
 Una camioneta policial que pasaba por el lugar, se acercó y tres funcionarios entraron a inspeccionar. Un comisario levantó del piso una billetera y la guardó en su bolsillo. Por otro lado, los dueños del bar labraron el acta de denuncia por el asalto, declarando el doble del robo, para cobrar de más el seguro.
 Al día siguiente el diario informaba: “Asaltaron un bar del centro. Los ladrones fueron solo dos. No hay pistas.”

jueves, octubre 20, 2022

Desfase

Si te miras en el espejo, nunca sabrás si él que estás viendo realmente eres tú…  quien sabe, tal vez él del otro lado piensa lo mismo.


martes, julio 05, 2022

El saludo

 La última escena de la película donde Superman (1978) vuela por encima de la Tierra, mirando y sonriendo a la audiencia se considera como una de las primeras situaciones en las que un actor rompe la cuarta pared, en un largometraje a color; sello innovador que otras películas y series, imitaron después.
 Esta escena fue característica en todas las cintas que protagonizó Christopher Reeve como Superman, incluso se recreó a manera de tributo en Superman Returns (2006). 

                                      

                                            
                                                                    

 

domingo, febrero 15, 2015

Paciencia, el arte de enojarse lentamente

 “¿Para que el luminoso oro? si eres mudable con la felicidad”
  Jurisconsulto Tenensius, Pergaminos Perpetuos.

“La tranquilidad y la paz no tienen precio, hay que apreciar la calma; es absurdo vivir en un país de mucha abundancia si existe un tenso clima de guerra; no se disfruta, y esto trasladado al ámbito familiar es lo mismo, siempre hay que buscar un lugar sosegado y con gente que no te sofoque…” sabia aconsejarme filosóficamente mí padre en nuestros tranquilos almuerzos cuando yo era niño.
 Traigo este grato recuerdo, porque anoche soñé con mi tío abuelo Marcos, quien falleció hace unas semanas lejos de nuestra familia.
 Se rumoreaba en la ciudad como: el viejo que se bañaba en dólares, y que termino manoseando semillas en algún lugar.
Fue dueño del QuirMar, la única distribuidora de harina en todo Santiago, hombre de mucho dinero y de fastuosos caprichos: tenia un globo aerostático, fue el primero en comprar un televisión a color, probó todas las marcas de motos, se alquilo un submarino, pago una costosa entrada para la ceremonia de los Oscar, fue a Bahamas a practicar paracaidismo y surf; para su cumpleaños de cincuenta contrató a Los Iracundos y a Las voces de Huayra, presenció seis finales mundiales de futbol, estuvo en la segunda fila de la pelea entre Thomas Hearns y Pipino Cuevas, siguió el tour de Tony Bennett y varias veces se alojó en el hotel Burj Al Arab. Estos carísimos gustos siempre fueron acompañados por mi tía, ya que vivían solos y no tenían hijos.
 Pero un día del mes de mayo del 2003 a la salida del negocio, desapareció.
 Al principio sospechamos de un secuestro, porque siempre fue un tentador objetivo para cualquier delincuente, o la posibilidad de algún escarmiento político, ya que tenía fuertes y desubicadas criticas publicas contra el gobierno de aquel tiempo.
 Las semanas pasaron sin novedades de su paradero. Mi tía entro en desesperación y resignación, delegando la función de la distribuidora a unos primos míos.
 Pero a los meses del mismo año, un telegrama nos notifico que mi viejo tío estaba en un inhóspito lugar del Chaco, viviendo y vendiendo sandías en una casucha al lado de la ruta 95.
 En el momento en que la policía lo encontró no estaba enajenado ni perdido, hablaba perfectamente y con detalles les explico su situación…
 No tenia deseo de ser encontrado, no quería regresar, no le importaba sus bienes, sus relaciones comerciales ni su fortuna, nada. Se hallaba dichoso con su anhelado y nuevo capricho: retirarse a un lugar apartado para disfrutar de la soledad y la tranquilidad.
 Cuando lo fuimos a buscar, pensé que lo notaría desmejorado, pero estaba radiante, de excelente talante y de buen humor. Recuerdo el impacto cuando nos vio, lo primero que nos dijo fue: muy jodida, no vuelvo más, nunca más.
 Nos confesó que en sus largos años de matrimonio, ante la sociedad mi tía era muy sociable, agradable y carismática, pero en la intimidad, era irritante, dominante y controladora con el. Tanto tiempo así, lo había hartado, produciéndole un estallido en su voluntad de querer desprenderse de ella y de todo, en busca de paz.
 No hubo manera de hacerlo reflexionar para que retornase a su ámbito. Nos repetía con desahogo que renunciaba a sus ostentaciones, a cambio de aprovechar sus últimos años por una modesta vida dedicada al cultivo de sandías.
 Ante la insistente negativa de volver, y la deshonra del abandono, provoco en mi tía mucha vergüenza y bronca, afectándola mentalmente, que la manifestó encerrándose en su casona, para no salir jamás.
 Hasta el día de hoy, niega la muerte de mi tío, y cuentan mis primos y la señora que la atiende, que sigue de mal humor, esperando ansiosamente el regreso de su marido, para revisarle la billetera…
 La recomendación de mi padre terminaba, con una picara sonrisa “… así que cuídate de la mujer molesta”.


sábado, julio 19, 2014

Plan descarte


“Sólo la violencia ayuda donde la violencia impera”.
Bertolt Brecht
 Ante el moretón en la frente y las manos temblando para recibir el vuelto, vino la pregunta obvia de la joven verdulera.
- ¿que le paso doña Alicia? -
- pucha che, vete al carajo, por donde ando me preguntan lo mismo, no entienden que se me ha caído una maceta encima –
- ¿Qué?, pero ándate a la mierda vieja, ¿porque me contestas así? de comedida te pregunto, seguro que te ha vuelto a trompear el coso ese de marido que tienes –
- pero vete vos, che pendeja chismosa, ¿que tienes que decir? que flor de cagadas te pegan a vos también.
- ¿también, dices?, ves vieja mentirosa, reconoces, que te hace re sonar… y sácalo iaaa!!! a tu perro!!! no ves que me esta meando las lechugas!!!.
- ¡no lo saco ni aca, y bien hecho por hablar de mas! – mientras asomaba en el local desde adentro de la casa separada por una cortina de tiras, el perro de la verdulera con los pelos del lomo parados, directo al ataque hacia el otro perro que ahora estaba levantando la patita sobre las naranjas.
- pendeja metida… que te importa a vos las cosas que pasan en mi casa, si todos saben que sos una infeliz sometida –
- ¿sometida me dices, vieja? si ¿y que? si sufro es asunto mío, pero vos sufres mas porque todas las noches te pega, se escucha por la pared –
- ves, ves que sos una chismosa, espías por la pared, solita te has quemado, en cambio yo sin querer desde el patio de casa, te escucho cuando lloras –.
 La casual clientela que esperaba ser atendida, miraba con sorpresa la tensa escena sobre el intercambio de intimidades que se sacaban las vecinas.
- vieja boluda, hace rato que vives mal por las cagadas que te da ese viejo vago, le tienes terror -
- ¡¿y vos que tanto criticas?! si te escucho todos los días, que quieres cambiar de vida, por la mierda que pasas, y no te vas porque le tienes cagazo –.
 Los perros ya estaban revolcándose a los mordiscones, entre las remolachas. Pero a ellas no les importaba, se desahogaban a los gritos y el clima se estaba incitando cada vez mas, cuando por el alboroto entraron los maridos a defender a sus mujeres; uno por la vereda y el otro por el fondo de la verdulería; personajes bien conocidos del barrio por el fuerte y avasallante carácter que tienen. Pero esa defensa, absurdamente se transformo en malhumor contra ellas.
 En el descontrol de la situación primero patearon cruelmente a los perros para separarlos, después pegaron con placer a sus mujeres para que se callen y luego se fueron a los puños entre ellos.
 La fuerza de juventud del marido de la verdulera fue la ventaja sobre el viejo vecino, quien cayó muerto por un tremendo golpe en la nuca.
 Ante los violentos acontecimientos, entro la policía y se llevaron a la comisaría al joven, quien a los dos días se estrangulo en el calabozo por la angustia y bronca.
 Esta tarde, al verlas juntas por la plaza paseando, después de un tiempo de lo ocurrido, inevitable es el comentario irónico del barrio: tuvieron una ingeniosa maniobra, simularon una pelea entre ellas, hicieron pelear a sus perros, y luego se mataron sus maridos…
 Ambas se quitaron de encima a sus molestos cónyuges.

jueves, diciembre 19, 2013

La rehabilitación


“El jugar compulsivamente es perjudicial para la salud”
 Los problemas económicos me estaban oprimiendo, mis asuntos no marchaban bien; a mis allegados les debía bastante dinero, ya no tenía a quien pedir ni a quien más embaucar, el despilfarro por el Casino y las maquinitas de Póker estaban desmoronando mi vida social y salud.
 La desesperación por buscar a quien estafar o de solicitar alguna ayuda monetaria era alarmante.
 Hasta que una mañana por el centro me cruce con un pariente, pero al pretender pararme a conversar con el, se atajo y me cito al otro día a un lugar para dialogar mas tranquilos.
 Era un solitario primo, que hace mucho no veía, sabía ser extraño, de humor cambiante, nervioso y de poco hablar, que alguna vez tuvo mucha fortuna y según rumores la perdió apostando. Me entusiasmo la ilusión que quizás el me pudiera dar unos pesos.
 Nos reunimos en una zona de la periferia de la ciudad, como me lo había indicado el día anterior; en una casilla muy pobre.
 Desconocía sobre su precaria economía, pensé que podría vivir mejor, pero ya no me quedaba vergüenza obligado por el hambre y mi vicio al juego; este pariente era el último recurso que me convenía.
 Seguia introvertido como hace años atras pero mirándolo con atención, grata fue mi sorpresa encontrarlo jovial, y evidentemente el me noto avejentado.
 Rechazó mi desesperado e insistente pedido, pero ante mis inverosímiles promesas, me propuso acompañarlo como ayudante en su oficio de jardinero, ir por las tardes a un domicilio en el barrio Cabildo en el sector donde le dicen: los profesionales. Y de acuerdo a mi desempeño y aprendizaje me daría un mínimo de dinero si me lo merecía.
 Acepte, no por lo pequeño de mis honorarios ni la supuesta enseñanza que me ofrecía, me intereso el lugar a donde iríamos; un barrio residencial suponía una hermosa casa, quizá grande, y si contrataban un jardinero, era porque les sobraba efectivo, allí podría encontrar una oportunidad para alguna fechoría.
 Esa misma tarde, entramos por el costado del patio de un moderno caserón, mi primo tenia la llave de esa puerta, advertí entonces que los dueños le tenían confianza.

 Era un bonito jardín amplio, con muchas flores de variados colores, farolas, macetas colgantes y un pastizal que parecía una gran alfombra verde.
 Se acerco a recibirnos una simpática joven con dos vasos de jugo de naranja; por el delantal que llevaba puesto era del servicio domestico; nos saludo amablemente, mi primo le dijo que yo era su ayudante y que me encontraba a prueba observándome si yo podía aprender. Advertí que ella no dejaba de mirarlo y sonreírle, y cuando se aparto unos metros, le pregunte animadamente a mi primo quien vivía en esta propiedad; como era obvio con sus respuestas, me contesto lo preciso, “no es importante saber eso”.
 Comenzamos e hice lo que me indicaba, arrancar pequeños yuyos, cubrir los pimpollos, regar el césped, pero mientras realizaba estas labores mi primo se destapo e inesperadamente comenzó a hablarme sobre la humildad, del ser y del tener, del buen manejo del dinero, las tentaciones, del respeto, de las apariencias… se puso chiflado con su perorata, supuse que era para presumir y que la joven lo escuchase; no me importaba yo seguía con mi picante curiosidad sobre la casa y cuando se alejo a buscar un rastrillo, me acerque a la joven que estaba limpiando una pequeña estatua de un querubín, y le pregunte quienes eran sus patrones y entre susurros le entendí “es alguien que no le gusta sobresalir”.

 Cuando termínanos la labor nos retiramos, mi primo cerró la puerta de servicio y me reprocho el no haber atendido sus dichos. No le comprendía lo que me criticaba, yo estaba en otra parte con mis pensamientos por la frustración de no saber más sobre esa casa. Pero si le escuche decir que me daría otra oportunidad. Al siguiente día no iba a poder continuar con su oficio de cuidar las plantas y me delegaría a mi esa ocupación por única vez.
 Acepte gustosamente, asegurándole una buena tarea y alabando sus reflexiones. Me dio la llave recomendándome que no lo decepcionase y nos despedimos.
 Esa noche no podía dormir, la llave me quemaba, sentía un intenso deseo de entrar a hurgar esa casa, de husmear el lugar, sin hacerme notar y robar todo lo que sea de valor para hacer estallar el tragamonedas…
 Abrí sigilosamente la puerta del patio, el corazón me martillaba en el pecho a toda velocidad, me iluminaba solamente la luz de la luna, la puerta de la galería por la que se ingresaba al interior de un living estaba sin trabas, ingrese cautelosamente; adentro en el silencio y en la oscuridad un aroma familiar se acercó, alguien encendió las luces…
“Trate de enderezarte, no aprendiste nada… la humildad, las tentaciones, las apariencias, el ser, el tener, el cuidar el dinero… yo me cure... soy el dueño que querías conocer, primo”.

sábado, junio 15, 2013

El complot

“Questa è la mia piacevole solitudine, circondato da i miei animali”
Balbina Lorenza Richetti
(Esta es mi agradable soledad, rodeada de mis animalitos)  

 Se la veía una vez al día, temprano salía de su antigua casa para comprar en la Despensa Roma el pan del día anterior. En esa media cuadra que caminaba iba rodeada de su colorida y ruidosa jauría. Cuando me los encontraba de frente era una peripecia atravesarla, la lógica disponía cruzarse de vereda cuando se advertía a los perros.

 Doña Balbina una viuda ermitaña con joroba que a nadie saludaba, de ceño fruncido y vestidos descosidos. Anciana “misántropa” como irónicamente la calificaba su vecino el Profesor Carrizo, harto de los olores nauseabundos. Mientras que su otro vecino lindero, el Doctor Miranda con bronca le decía “la vieja zoológica” molesto por los ruidos nocturnos.
 Percibía una pensión Italiana del marido que trabajó en la añeja editorial Nardini.
 Todos los meses un elegante gestor, ya mayor, con un particular sombrero Panameño, cobraba la transferencia y le dejaba el efectivo en un sobre por debajo de la puerta.
 Invierno o verano, ella siempre caminaba con unas pantuflas escocesas verdes, motivo de burlas por el estilo de Minguito Tinguitella
 Convivía en esa casona con sus mascotas, a quienes les hablaba. Tenía: gatos, pájaros, perros, gallinas, patos y tortugas, hasta comentaron que alguna vez tuvo un monito carayá y un papagayo blanco.
 Nuestra fuente de información era Antonio Estancampiano el dueño de la despensa, porque todos los días mantenían un mínimo dialogo.

 De voz gruesa, alucinando por la calle, le aseguraba a sus perros que algún día regresaría a su Verona natal.
 También la criticaban que, por su mezquindad a soltar el dinero, ella y los animales se alimentaban solamente de pan… de pan duro, con las variantes que les preparaba para las distintas mascotas; pan embebido con salsa de pescado, salsa de carne, salsa de maíz o salsa de hierbas. Esa tacaña receta era el motivo del porque andaban un poco escuálidos.
 El hijo menor del Profesor Castillo recordó, que en horas de la siesta, curioseando por la tapia del jardín, hizo el censo de la escandalosa fauna y contó doce perros, ocho jaulas de pajaritos, dos patos, ocho gallinas, un gallo, cinco tortugas y un calculo aproximado de diez gatos que andaban dentro de la casa.
 A los días después de Navidad, nos pareció raro no verla deambulando por la cuadra para su habitual compra; nadie la extrañaba pero su ausencia era llamativa.
 La esposa del Doctor Miranda dijo que noches anteriores escucharon llorar a los perros y el maullido lastimero de los gatos, pero que habían cesado con los días, lo que se intranquilizo y llamo a la policía, temiendo que podría haber sucedido algo grave.
 Cuando ingresaron tras la denuncia, fue una sorpresa no encontrar a la dueña.
 Estaba la casa en orden con sus pocos muebles pero extrañamente había tela, hilos y lana picada por las habitaciones y los animales en muy buen estado.
 Era un misterio su desaparición, los días pasaban y no había novedades de Doña Balbina, y se hacia inexplicable su paradero.
 Especulamos que, con el dinero ahorrado volvió a Italia con el refinado gestor que aparentemente la halagaba, dejando abandonadas a sus mascotas, aunque era asombroso el bienestar de los animales después de haber estado tantos días encerrados y solos.
 Los animales fueron repartidos entre los distintos vecinos, veterinarias y sociedades protectoras.
 A los tres años salio la sentencia de ausencia y la casa fue destinada para la ocupación de un organismo público. Al momento de ser modificada, excavando hallaron esparcidos en distintas zonas del patio, sospechosos restos que aparentaban ser huesos, confirmando después que eran humanos...
 Esa novedad causo perturbación en el vecindario.
 El tratar de engañar la voracidad bestial con harina en la alimentación ¿acaso produjo con el tiempo un estallido en el impulso animal a que devoraran a su dueña?.
 Las hipótesis que surgieron: quizás Doña Balbina cayo muerta por falta de una buena nutrición y el hambre de los animales hizo brotar el instinto de supervivencia y la comieron con mucho gusto, o tal vez los animales hartos del inapetente pan, desearon la tierna carne apetitosa de la anciana y la mataron para saborearla… cualquiera de las dos sospechas eran estimadas.
 Ni la ropa añosa guardada se salvo, quedo triturada y esparcida por la saciedad de los patos, gallinas y aves.
 Del incidente de doña Balbina se hablo bastante, y varios promovieron moralejas y lecciones de no tratar de vencer lo que biológicamente y en esencia son los animales.
 Paso el tiempo y el único perro que siguió viviendo en el organismo publico, porque regresaba continuamente… en un día de mucho calor, irrumpió desde el fondo del inmueble y paso entre el publico que esperaba ser atendido, llevando entre sus dientes sucios de tierra, un carcomido sombrero caribeño.

domingo, junio 10, 2012

Bestiario


“No te burles de las tontas imaginaciones de los demás, sus ridiculeces pueden trascender a tu realidad”.
Eduardo Rivas Jordan

 El cuaderno era viejo y sin cubiertas, fue hallado bajo el colchón del chiflado Fabricio.
 En sus marrones páginas manuscritas hay ilustraciones de extraños animales amorfos; algunos trazos están hechos con pelos.
 En un asterisco, nota del extinto artista: vellos de las bestias dibujadas.

viernes, septiembre 09, 2011

Por el amor de una mujer

“El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo”.
Goethe


Según rumores, el último “duelo a la primera sangre” que se tiene conocimiento en Santiago fue en diciembre del 87, en una caliente noche, que coincidió con la muerte de Luca Prodan y en la que Andrés Salas y Hugo Fernández, vecinos del barrio Juramento, ex amigos y circunstanciales espadachines del manubrio, probaron su valentía.
La causa de la deshonra, como siempre sucede en esta clase de trifulcas, fue por un traicionero personaje femenino, que pensó como un acto romántico y soñado, que sus candidatos se batiesen por ella.
No entraré en detalles sobre la joven porque en estos tiempos es una distinguida señora.
Recuerdo también que se hablo bastante del innovador duelo, en el cual los dolidos contrincantes y sin testigos, acordaron buscarse en la noche pactada, por la ciudad, como un juego de escondidas tenian que rastrearse por toda la capital, cada uno con su ciclomotor Zanella y con un palo de escoba en la mano, sin casco, sin protección, sin padrinos y, una vez que se encuentren se molerían a palos.
A la cero horas del día 21, debía salir Fernández desde el barrio Autonomía y Salas desde el barrio Ejercito Argentino, los dos extremos de la ciudad en aquel momento. Y recorrer las cuadras de acuerdo a la estrategia del deshonrado amante hasta dar con su oponente. En caso de no hallarse hasta que saliera la tenue luz del amanecer cada uno volvería a su casa y terminaría el desafío. La cuestión era probar la valentía al presentarse y demostrar lo que era capaz de hacer por el amor de una infiel mujer que se burlaba del sentimiento de ambos.
Al otro día, con sus respectivos amigos y conocidos, cada “palochín” lamentaba con impotencia la mala suerte de no habérselo encontrado por las calles a su rival para poder machacarlo. Dijeron que se habían buscado barrio por barrio toda la noche pero fue inútil, que seguramente se cruzaban.
Con los años y ya maduros, no volvieron a amigarse a pesar que el sensual trofeo se casó con otro, hoy bien posicionado en la política.
Fueron los últimos duelistas santiagueños, sin importar lo ridículo de las condiciones, pero duelo al fin.
Mucho se especuló sobre la veracidad de los relatos de estos “valerosos palochines”, pero por el hecho de no haber testigos ni padrinos, se comenta, que esa pactada noche del 21 de diciembre a las cero horas, ninguno de los dos valientes salio de su casa.

lunes, febrero 07, 2011

Carla y Florencia


“Cuanto más se ama a un amante, más cerca se está de odiarle”.
François de la Rochefoucauld.
 Esta vez la marca fue apenas un hiriente y minúsculo punto de lápiz labial en el espejo del baño, no se notaba pero la maliciosa pista estaba allí.
 Perverso aviso que fue contestada su huella: un largo pelo negro que dejo hace dos noches debajo de la almohada.
 Bruscamente borro el rouge con los dedos. Ahora debía dejar un nuevo rastro.
 Este juego se estaba haciendo dañino para las dos. Una batalla secreta, un duelo casi invisible.
 No se conocían, jamás se cruzaron, pero compartían la misma pasión bajo las sabanas… el de ser amantes de ese adorado cuerpo masculino.
 Una casual competencia por medio de sutiles huellas en la casa, (una pestaña arqueada, polvo de maquillaje, un diminuto dije, una gota de aceite facial, un hilo rosa, un pendiente) se hacían notar que lo visitaron y que estuvieron ardientemente con él.
 Esa madrugada estaba decidida a llegar más lejos; debía romper el protocolo de lo delicado; hacer algo que lastimara a su contrincante para apartarla de la provocación. Dejar una magistral marca visible en el cuello, sería perfecto. Pasional signo de haberlo hecho deleitar.
 Pero en el momento sublime de la succión y del mordisco en la preciada piel, como un imprevisto temblor, él dijo con voz de placer el nombre de la contrincante. La crueldad de haber escuchado ese nombre que no era el suyo, daño su intimidad, “la otra” había vencido.
 A la siguiente noche, lo colorado en la piel era notable; cuando vino la otra enamorada a saciar sus apetitos, vio el chocante arte en el cuero de su amado. Su rival había llegado demasiado lejos, y él se había dejado hacer ese amoroso sello en la garganta, tremenda humillación, “la otra” había vencido...
"Cruel y bendito cuerpo"
 Fue un despechado y nocivo juego afectivo que tarde o temprano traería efectos, lastimaría sentimientos…
 No encuentro explicación de lo distraído que fui, pero jamás me di cuenta de los venenosos mensajes que se enviaban entre las dos.

domingo, agosto 22, 2010

El castigo

“Todo pasa y todo vuelve, todo se rompe y todo se reajusta… eternamente gira la rueda”.
Friedrich Nietzsche
Después de no verlo por meses, lo encontré al viejo Panchuli sentado en un banco al lado del mástil de la Plaza principal, la noche de la fiesta aniversario de la ciudad.
El viejo Panchuli, un ex compañero de trabajo, “el que no podía llorar”; así quería que le digamos.
Con orgullo presumía en la oficina que se esforzaba pero no lograba conmoverse y no recordaba cuando se había emocionado por última vez. Ni siquiera cuando bostezaba se le humedecían los ojos, decía ironicamente.
Se reía diciendo que Dios lo había bendecido con un buen y frió corazón de piedra.
Antes de jubilarse estaba en atención al público para brindar informes sobre la Obra Social en la que trabajábamos, y tenia la ridícula costumbre de burlarse de algunos afiliados.
Les contestaba con tono irónico y simulaba la tonada que tenían, principalmente con la gente del interior.
Pero se mofaba en especial de un mal humorado afiliado discapacitado que, cuando se daba vuelta, Panchuli sigilosamente por atrás imitaba su penosa renguera ante la fiesta de algunos compañeros.
Todas las semanas este irritado afiliado visitaba “informes” y cuando se retiraba, como una sombra, Panchuli lo perseguía con su cruel rutina: un poco jorobado meneándose de un lado para el otro, levantando sutilmente el talón derecho y arrastrando el pie izquierdo; la representación era exacta.
Nunca mas supimos del gruñón afiliado, por fin le autorizaron el dinero para su operación.
Panchuli, al tiempo se jubilo, tampoco supimos de su vida; solo el rumor de una caída de escalera mientras pintaba un macetero colgante.
Esa noche de fiesta en la plaza, me dijo:
- ¿Sabes Hernán?... ahora lloro todas las noches -.
Se puso de pie con dificultad, lo ayude, le di un tímido abrazo y entre la multitud del acto se perdió de mi vista.
Advertí que la triste representación de Panchuli continuaba.

sábado, junio 12, 2010

Santiagueños en Malvinas


“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”.
Silvina Garré / Eduardo Mignona / Litto Nebbia

Este libro, cuenta lo vivido por un grupo de valientes santiagueños que participaron en el ultimo conflicto bélico que afronto nuestro país, al intentar recuperar las Islas del Atlántico Sur.
Son emocionantes relatos de algunos de los más de 200 santiagueños que lucharon en esas islas.
Anécdotas e impactantes experiencias de guerra de oficiales, suboficiales, soldados y civiles dignas de ser conocidas.
Es un significativo aporte a la historia de lo que allí ocurrió.
Lo recomiendo con orgullo y satisfacción… el autor de este libro; un veterano de guerra, es mi tío… un héroe que anónimamente recorre las calles de Santiago.

domingo, mayo 16, 2010

El crimen máximo, prestar un libro

“Si un hombre era grande en vida, se vuelve diez veces más grande después de muerto”
Thomas Carlyle
 Al término de una divertida clase de Historia Universal, ante la pregunta de un interesado alumno sobre la cita: "Tonto quien presta un libro, más tonto quien lo regresa", el dispuesto profesor Luis Marcelo Quiroga opinó:
“Todos los que tenemos bibliotecas, algunas veces nos vemos presionados cuando tenemos que prestar algún buen libro a un amigo.
Por más que considero que somos depositarios de un conocimiento y que nuestro deber es compartirlo; pero ocurre desgraciadamente, que en vez de devolverlo en tiempo y forma, resulta que pasan los meses y, si te he visto, no me acuerdo ya del libro. Con lo que nos quedamos sin el ejemplar prestado, y el casual amigo se queda con una obra valiosa o difícil de encontrar. Que te ha costado tus buenos pesos o que te lo han obsequiado y lo conservabas como un sentimental recuerdo, con mayor valor que el económico.
 Entonces la perfecta excusa para despejar a esos apasionados de libros ajenos, aconsejo colocar en la biblioteca, una Bula de Excomunión, dictada por Su Santidad hace unos siglos.
 Y mi frase personal elegida es: Los libros y los discos no se prestan, se aconsejan o se regalan; sabio consejo para no perder libros, discos… ni amigos”.


martes, mayo 04, 2010

La advertencia


“Acecho que estas bien, no perdiste tu vida, eso es lo destacado, que asigne significación para andar atento, nos vemos la próxima”.
 Me despertó a las 4 de la mañana este curioso mensaje de texto, lo leí un poco adormecido. Alguien que tipeo mal me lo mando equivocadamente por una página de internet.
 Simplemente se confundió, pero me desconcertó y no pude volver a dormir.
 ¿Para quién será, que accidente abra tenido, estará grave, será santiagueño, que relación tendrán el remitente y destinatario, porque le mando anónimamente ese texto a la persona que no perdió la vida?.  Comenzaron atraerme estas interrogantes y porque ese sms cayo justo a mi celular… un extraño mensaje para el supuesto herido.
 Analicé varias veces el texto. La palabra “acecho” no es común, casi nadie la usa, me recuerda a mi abuelo que la decía como sinónimo que nos vigilaba por las siestas de no escaparnos con mis hermanos a jugar en la calle.
 “Destacado” “asigne” “significación” “atento”, solo alguien con una riqueza de vocabulario, se expresa así, ¿quizá el mensaje sea de un veterano profesor al alumno?. ¿Pero a esa hora?.
 Enfocándome más de lo debido con el mensaje se hicieron las 6:30, hora de ir al trabajo, dos horas y media divagando con algo que no era para mí, ni de mi incumbencia. La conclusión es, sea quien sea, está bien y le dará un significado a la vida de ahora en adelante, y seguramente el remitente al darse cuenta con el apuro que tecleo mal el número, le mando el mensaje esta vez firmado.
 Salí a la calle, me sorprendió la densa niebla que había, anormal para esta época en Santiago… y otra vez el antojo de seguir pensando en ese extraño mensaje, porque ese anónimo un tanto apático dio unas palabras raras de aliento. Caminado por la vereda seguía con el capricho de descifrar esas incógnitas que yo las agrandaba y les daba misterio.
 Distraído en mis reflexiones, sin mirar al costado entre la molesta niebla de la calle Urquiza, una luz se agrando súbitamente y me paso rozando la cintura.
 Me gritó una merecida guarangada el de la moto, no recuerdo bien qué, pero quede consternado no por el susto del golpe que esquive, sino por el mensaje que entro al instante a mi celular.
“Acecho que estas bien, no perdiste tu vida, eso es lo destacado, que asigne de significación para andar atento, nos vemos la próxima”.

martes, febrero 09, 2010

El gran sueño

Juan Enrique Molina
(1981-2010)

 Era un misterio Juan, estaba entrando a los treinta y jamás le conocimos una novia.
 Siempre de bajo perfil con el grupo de amigos; callado y reservado.
 Ante bromas nuestras sobre la iniciacion sexual, con sus evasivas nos insinuaba que no conocía todavía el desnudo cuerpo de una mujer, aunque anhelaba uno.
 Ordenado con los horarios: para estudiar, para estar con amistades, sus artesanías y volver temprano a su casa.
 Su prolijidad molestaba, a veces no podíamos contar con él en las reuniones por sus estructurados tiempos.
 Hasta notamos que ni amigas tenia, se excusaba que gozaba de una admirable devoción por su familia, no necesitaba de amigas.
“El boludo es un misógino, se les caga o las rechaza a las minas” tiro alguien por ahí.
“No, que va hacer tímido con las chicas, si todo el día esta con las hermanas y la madre” comentó otro irónicamente.
“Bueno che, hay que entender que es el nene mimado, el único varoncito”.
“Hay que hacerle un regalo, tiene que estar con una mina de la calle, que lo dé vuelta y le haga vencer esa timidez, que lo hace corto”.
“Al tipo hay que hacerlo debutar, para que salga de una vez de la verija de la madre”.
“¿Pero a que hora? temprano se mete en la casa, para hacer vida social con las hermanas y su mamita”.
“Lo buscamos, le decimos a cualquiera de las hermanas que lo saque a la vereda y engañado lo metemos en el auto con una puta”.
“Tremendo favor le vamos hacer a Juancito”.
“Hay una trola que parece que esta muy buena, la que esta parada entre las sombras de la Belgrano y Jujuy, en la esquina del Colegio Belén, ahora la buscamos y vamos por Juan”...
“Miren ahí esta, escondida en la oscuridad, esperando clientes, acerquémonos”
“Hola, perdón chicos… este es mi gran sueño”.
(No conocía todavía el desnudo cuerpo de una mujer, aunque anhelaba uno).

jueves, enero 21, 2010

El guitarrero

“En Santiago del Estero La Salamanca me espera…”
La Sachapera

 El pícaro y valiente Ponciano Rojas, el “gran guitarrista” como lo conocen en Quimili; a pesar del mito sobre su persona y de sus cuerdas, en una partida de billar y mareado por el vino tinto, su secreto reveló.
 Contó que estuvo cerca de pactar con mandinga una noche en La Salamanca, pero en realidad fue un brujo quien le otorgo el arte de hacer llorar la guitarra.
 El enclenque relato de Ponciano levanto curiosidad entre los parroquianos de la pulpería. ¡Por fin un testigo directo que aportaba datos sobre la tenebrosa y alegre covacha!.
 Cuando fue joven, una noche, en la espesura del monte de Tintina, mientras cazaban vizcachas y guasunchas con unos primos, un perfecto rasgueo de chacarera escucharon a lo lejos. Tratando de orientarse caminaron hacia donde podía venir la irresistible armonía, pero fue inútil, era como si la fiesta provenía de todos lados, hasta por debajo de la maleza se escuchaba; era pegadiza, divertida y rítmica como toda chacarera.
 Cansados de rastrear la supuesta peña, se echaron a dormitar con la agradable música de los violines, acordeones, risas, zapateos, punteos y bombos que a la distancia se oía…
 Al rato, se despertó Ponciano al sentirse observado por un elegante señor, que estaba acompañado por un escuálido perro con cara de persona que no dejaba de llorar ni de temblar.
 Este hombre, de pulcra presencia lo invito gentilmente por un rato a su baile, dejando a sus primos profundamente dormidos. De pronto Ponciano sin decir ni hacer nada se encontró bajo las raíces del yuyal y de los árboles del monte.
El lugar estaba atestado de gente y animales, la mayoría bailaban desnudos al ritmo del canto de un conocido folklorista de Santiago que estaba con sus músicos arriba de una ovalada roca a manera de escenario. Ponciano lo saludo a lo lejos, y aquel con un dedo en la boca le hizo ademán de guardar silencio.
 Le inquietó ver tanta gente desnuda enredada de manera cochina, las carcajadas, los manjares, las bebidas alcohólicas, la mugre del ambiente, el colorido y el penetrante olor a animal que había.
 Aprovechando el bullicio, este señor bien vestido, le agarro la mano y amablemente le pregunto:
- ¿Muchacho, que habilidad de por vida quieres tener? te la doy.
- ¡¿Ah?! ¡bienhaiga que buenito que es ustee señor! aprovecho entonces, quiero saber hablar como un doctor y dominar la guitarra! – respondió Ponciano.
- No, no muchacho debe ser una sola y nada mas, y te la concederé a cambio de tu… - le dijo el señor de manera imprecisa.
- ¿Cómo? no entendí la última palabra, no se escucha ni aca por la música.
 El Diablo hablando cada vez mas bajito le insistió:
- Aceptas o no, cualquier destreza a cambio de tu…
- No, no, disculpe Don, pero no se oye lo ultimo que dice, tengo cera en los oídos – haciéndose el zonzo Ponciano.
- Responda muchacho por si o por no, lo que quieras a cambio de tu… - murmurando la ultima palabra el hábil diablo; mientras el perrito llorón le lamia la mano a Ponciano.
- ¡¿Ah?! ¡¿que?! ¿a cambio de que?... ia leii dicho que tengo batata en las orejas... ¡¿de tu arma, de tu almeja, de tu almagro, de tu almacén dice?! pos hable bien clarito Don, que no le entiendo po´…
- Dejaras de ser un orillero si te doy alguna habilidad y me das tu... - le repetía el demonio.
- Se ha bandeao de insistidor Don, pero no le escucho por la tracalada de bochinche que hay aquí.
 De pronto, un silencio en el jolgorio.
- ¡Chango hambreao y tonto... la reputisima madre que te repario! - basto un chasquido de dedos del embroncado "Supay" para que Ponciano se despertase al lado de sus primos.
A los meses, en su rancho lo visito un anciano de cara conocida, buscándolo para fiarle leña; ante la negativa de Ponciano con la explicación que vivía de eso,y que necesitaba las monedas, entonces el visitante le propuso unas rápidas y practicas enseñanzas de guitarra a cambio de la leña. El pícaro Ponciano acepto reconociéndolo al hombre, como aquel perrito que lloriqueaba en el monte.
Resulto ser un viejo hechicero de los pagos de Soconcho que estaba enganchado en un castigo del diablo a deambular en cuatro patas, y que se libero esa noche en la que Ponciano haciéndose el zonzo fue más astuto que mandinga.
Había ganado la libertad de su cuerpo canino al apostar contra el mismísimo demonio en que Ponciano no se tentaría ante ningún ofrecimiento provocativo.
El brujo le explico que la leña era una excusa para encontrarlo y en agradecimiento por la apuesta ganada le enseñaría a tocar la guitarra con la ayuda de algunos gualichos, pero lo de hablar bien, no; enseñar imposibles no podía.
Resulto un curioso y entretenido relato esa noche en la pulpería, pero como Ponciano no se tentó con nada, no hubo manera que diga el nombre del cantante que esa noche estaba en La Salamanca.

jueves, diciembre 24, 2009

Inocente fabulación

“No hay mujeres horribles, sino ojos exigentes”
Gigoló Joe
Ya me contó Don Raúl Espeche, el porque de sus ojeras.
Este señor, un tanto cohibido, hace años que sufre de una mandona y fea esposa.
Una tarde, harto de su desconsolada situación, le pide al espíritu de Jacinto Piedra que le conceda el deseo de una bella y joven mujer perfumada en su cama, como estímulo para dormir placidamente acompañado por las noches.
El deseo es concedido, pero con la condición que, en ningún momento debe tocar, acariciar ni rozar el encantador cuerpo de la joven. Si lo hace, la linda muchacha se transformara inmediatamente en su desagradable esposa.
Entonces cada noche, no resiste la tentación y manosea la cola de la joven.
Todas las noches le hace desaforadamente el amor a su grotesca esposa.

sábado, noviembre 07, 2009

Traición

“Las infidelidades se perdonan, pero no se olvidan jamás”.
Marquesa de Sévigné
Que infortunio lo mío, primera vez que me sucede, cuando siempre fui tan cuidadoso con las peripecias cariñosas…
Había ilusión, pasión, ternura, deseo, entusiasmo y mucho amor, pero… lamentablemente en un solo corazón.
Hace tiempo que me lo advertían mis íntimos amigos: “no te fíes de ella, te muestra docilidad, pero no es así… te miente cuando predica sobre la plena confianza, ella no cree en la fidelidad”.
Ilusión, pasión, ternura, deseo, entusiasmo y mucho amor, pero… lamentablemente en un solo corazón.
¡Y cuanta razón tenían!… me anduvo siguiendo la muy desconfiada… me descubrió en los pechos de la otra.

lunes, octubre 12, 2009

Omne Admirari

Macedonio Fernández está en lo de Dabove.
Hay un perro debajo de la mesa.

Macedonio observa: - qué inteligente es este perro. No confunde mi mano con un pedazo de carne. Es un fuerte intelectual, che.

Estanislao Gonzáles, apuntes de un vecino de Morón (Morón, 1955)

… si es así, entonces mi perro debe creer que se llama "¡afuera Tommy!".