sábado, junio 15, 2013

El complot

“Questa è la mia piacevole solitudine, circondato da i miei animali”
Balbina Lorenza Richetti
(Esta es mi agradable soledad, rodeada de mis animalitos)  

 Se la veía una vez al día, temprano salía de su antigua casa para comprar en la Despensa Roma el pan del día anterior. En esa media cuadra que caminaba iba rodeada de su colorida y ruidosa jauría. Cuando me los encontraba de frente era una peripecia atravesarla, la lógica disponía cruzarse de vereda cuando se advertía a los perros.

 Doña Balbina una viuda ermitaña con joroba que a nadie saludaba, de ceño fruncido y vestidos descosidos. Anciana “misántropa” como irónicamente la calificaba su vecino el Profesor Carrizo, harto de los olores nauseabundos. Mientras que su otro vecino lindero, el Doctor Miranda con bronca le decía “la vieja zoológica” molesto por los ruidos nocturnos.
 Percibía una pensión Italiana del marido que trabajó en la añeja editorial Nardini.
 Todos los meses un elegante gestor, ya mayor, con un particular sombrero Panameño, cobraba la transferencia y le dejaba el efectivo en un sobre por debajo de la puerta.
 Invierno o verano, ella siempre caminaba con unas pantuflas escocesas verdes, motivo de burlas por el estilo de Minguito Tinguitella
 Convivía en esa casona con sus mascotas, a quienes les hablaba. Tenía: gatos, pájaros, perros, gallinas, patos y tortugas, hasta comentaron que alguna vez tuvo un monito carayá y un papagayo blanco.
 Nuestra fuente de información era Antonio Estancampiano el dueño de la despensa, porque todos los días mantenían un mínimo dialogo.

 De voz gruesa, alucinando por la calle, le aseguraba a sus perros que algún día regresaría a su Verona natal.
 También la criticaban que, por su mezquindad a soltar el dinero, ella y los animales se alimentaban solamente de pan… de pan duro, con las variantes que les preparaba para las distintas mascotas; pan embebido con salsa de pescado, salsa de carne, salsa de maíz o salsa de hierbas. Esa tacaña receta era el motivo del porque andaban un poco escuálidos.
 El hijo menor del Profesor Castillo recordó, que en horas de la siesta, curioseando por la tapia del jardín, hizo el censo de la escandalosa fauna y contó doce perros, ocho jaulas de pajaritos, dos patos, ocho gallinas, un gallo, cinco tortugas y un calculo aproximado de diez gatos que andaban dentro de la casa.
 A los días después de Navidad, nos pareció raro no verla deambulando por la cuadra para su habitual compra; nadie la extrañaba pero su ausencia era llamativa.
 La esposa del Doctor Miranda dijo que noches anteriores escucharon llorar a los perros y el maullido lastimero de los gatos, pero que habían cesado con los días, lo que se intranquilizo y llamo a la policía, temiendo que podría haber sucedido algo grave.
 Cuando ingresaron tras la denuncia, fue una sorpresa no encontrar a la dueña.
 Estaba la casa en orden con sus pocos muebles pero extrañamente había tela, hilos y lana picada por las habitaciones y los animales en muy buen estado.
 Era un misterio su desaparición, los días pasaban y no había novedades de Doña Balbina, y se hacia inexplicable su paradero.
 Especulamos que, con el dinero ahorrado volvió a Italia con el refinado gestor que aparentemente la halagaba, dejando abandonadas a sus mascotas, aunque era asombroso el bienestar de los animales después de haber estado tantos días encerrados y solos.
 Los animales fueron repartidos entre los distintos vecinos, veterinarias y sociedades protectoras.
 A los tres años salio la sentencia de ausencia y la casa fue destinada para la ocupación de un organismo público. Al momento de ser modificada, excavando hallaron esparcidos en distintas zonas del patio, sospechosos restos que aparentaban ser huesos, confirmando después que eran humanos...
 Esa novedad causo perturbación en el vecindario.
 El tratar de engañar la voracidad bestial con harina en la alimentación ¿acaso produjo con el tiempo un estallido en el impulso animal a que devoraran a su dueña?.
 Las hipótesis que surgieron: quizás Doña Balbina cayo muerta por falta de una buena nutrición y el hambre de los animales hizo brotar el instinto de supervivencia y la comieron con mucho gusto, o tal vez los animales hartos del inapetente pan, desearon la tierna carne apetitosa de la anciana y la mataron para saborearla… cualquiera de las dos sospechas eran estimadas.
 Ni la ropa añosa guardada se salvo, quedo triturada y esparcida por la saciedad de los patos, gallinas y aves.
 Del incidente de doña Balbina se hablo bastante, y varios promovieron moralejas y lecciones de no tratar de vencer lo que biológicamente y en esencia son los animales.
 Paso el tiempo y el único perro que siguió viviendo en el organismo publico, porque regresaba continuamente… en un día de mucho calor, irrumpió desde el fondo del inmueble y paso entre el publico que esperaba ser atendido, llevando entre sus dientes sucios de tierra, un carcomido sombrero caribeño.

domingo, junio 10, 2012

Bestiario


“No te burles de las tontas imaginaciones de los demás, sus ridiculeces pueden trascender a tu realidad”.
Eduardo Rivas Jordan

 El cuaderno era viejo y sin cubiertas, fue hallado bajo el colchón del chiflado Fabricio.
 En sus marrones páginas manuscritas hay ilustraciones de extraños animales amorfos; algunos trazos están hechos con pelos.
 En un asterisco, nota del extinto artista: vellos de las bestias dibujadas.

viernes, septiembre 09, 2011

Por el amor de una mujer

“El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo”.
Goethe


Según rumores, el último “duelo a la primera sangre” que se tiene conocimiento en Santiago fue en diciembre del 87, en una caliente noche, que coincidió con la muerte de Luca Prodan y en la que Andrés Salas y Hugo Fernández, vecinos del barrio Juramento, ex amigos y circunstanciales espadachines del manubrio, probaron su valentía.
La causa de la deshonra, como siempre sucede en esta clase de trifulcas, fue por un traicionero personaje femenino, que pensó como un acto romántico y soñado, que sus candidatos se batiesen por ella.
No entraré en detalles sobre la joven porque en estos tiempos es una distinguida señora.
Recuerdo también que se hablo bastante del innovador duelo, en el cual los dolidos contrincantes y sin testigos, acordaron buscarse en la noche pactada, por la ciudad, como un juego de escondidas tenian que rastrearse por toda la capital, cada uno con su ciclomotor Zanella y con un palo de escoba en la mano, sin casco, sin protección, sin padrinos y, una vez que se encuentren se molerían a palos.
A la cero horas del día 21, debía salir Fernández desde el barrio Autonomía y Salas desde el barrio Ejercito Argentino, los dos extremos de la ciudad en aquel momento. Y recorrer las cuadras de acuerdo a la estrategia del deshonrado amante hasta dar con su oponente. En caso de no hallarse hasta que saliera la tenue luz del amanecer cada uno volvería a su casa y terminaría el desafío. La cuestión era probar la valentía al presentarse y demostrar lo que era capaz de hacer por el amor de una infiel mujer que se burlaba del sentimiento de ambos.
Al otro día, con sus respectivos amigos y conocidos, cada “palochín” lamentaba con impotencia la mala suerte de no habérselo encontrado por las calles a su rival para poder machacarlo. Dijeron que se habían buscado barrio por barrio toda la noche pero fue inútil, que seguramente se cruzaban.
Con los años y ya maduros, no volvieron a amigarse a pesar que el sensual trofeo se casó con otro, hoy bien posicionado en la política.
Fueron los últimos duelistas santiagueños, sin importar lo ridículo de las condiciones, pero duelo al fin.
Mucho se especuló sobre la veracidad de los relatos de estos “valerosos palochines”, pero por el hecho de no haber testigos ni padrinos, se comenta, que esa pactada noche del 21 de diciembre a las cero horas, ninguno de los dos valientes salio de su casa.

lunes, febrero 07, 2011

Carla y Florencia


“Cuanto más se ama a un amante, más cerca se está de odiarle”.
François de la Rochefoucauld.
 Esta vez la marca fue apenas un hiriente y minúsculo punto de lápiz labial en el espejo del baño, no se notaba pero la maliciosa pista estaba allí.
 Perverso aviso que fue contestada su huella: un largo pelo negro que dejo hace dos noches debajo de la almohada.
 Bruscamente borro el rouge con los dedos. Ahora debía dejar un nuevo rastro.
 Este juego se estaba haciendo dañino para las dos. Una batalla secreta, un duelo casi invisible.
 No se conocían, jamás se cruzaron, pero compartían la misma pasión bajo las sabanas… el de ser amantes de ese adorado cuerpo masculino.
 Una casual competencia por medio de sutiles huellas en la casa, (una pestaña arqueada, polvo de maquillaje, un diminuto dije, una gota de aceite facial, un hilo rosa, un pendiente) se hacían notar que lo visitaron y que estuvieron ardientemente con él.
 Esa madrugada estaba decidida a llegar más lejos; debía romper el protocolo de lo delicado; hacer algo que lastimara a su contrincante para apartarla de la provocación. Dejar una magistral marca visible en el cuello, sería perfecto. Pasional signo de haberlo hecho deleitar.
 Pero en el momento sublime de la succión y del mordisco en la preciada piel, como un imprevisto temblor, él dijo con voz de placer el nombre de la contrincante. La crueldad de haber escuchado ese nombre que no era el suyo, daño su intimidad, “la otra” había vencido.
 A la siguiente noche, lo colorado en la piel era notable; cuando vino la otra enamorada a saciar sus apetitos, vio el chocante arte en el cuero de su amado. Su rival había llegado demasiado lejos, y él se había dejado hacer ese amoroso sello en la garganta, tremenda humillación, “la otra” había vencido...
"Cruel y bendito cuerpo"
 Fue un despechado y nocivo juego afectivo que tarde o temprano traería efectos, lastimaría sentimientos…
 No encuentro explicación de lo distraído que fui, pero jamás me di cuenta de los venenosos mensajes que se enviaban entre las dos.

domingo, agosto 22, 2010

El castigo

“Todo pasa y todo vuelve, todo se rompe y todo se reajusta… eternamente gira la rueda”.
Friedrich Nietzsche
Después de no verlo por meses, lo encontré al viejo Panchuli sentado en un banco al lado del mástil de la Plaza principal, la noche de la fiesta aniversario de la ciudad.
El viejo Panchuli, un ex compañero de trabajo, “el que no podía llorar”; así quería que le digamos.
Con orgullo presumía en la oficina que se esforzaba pero no lograba conmoverse y no recordaba cuando se había emocionado por última vez. Ni siquiera cuando bostezaba se le humedecían los ojos, decía ironicamente.
Se reía diciendo que Dios lo había bendecido con un buen y frió corazón de piedra.
Antes de jubilarse estaba en atención al público para brindar informes sobre la Obra Social en la que trabajábamos, y tenia la ridícula costumbre de burlarse de algunos afiliados.
Les contestaba con tono irónico y simulaba la tonada que tenían, principalmente con la gente del interior.
Pero se mofaba en especial de un mal humorado afiliado discapacitado que, cuando se daba vuelta, Panchuli sigilosamente por atrás imitaba su penosa renguera ante la fiesta de algunos compañeros.
Todas las semanas este irritado afiliado visitaba “informes” y cuando se retiraba, como una sombra, Panchuli lo perseguía con su cruel rutina: un poco jorobado meneándose de un lado para el otro, levantando sutilmente el talón derecho y arrastrando el pie izquierdo; la representación era exacta.
Nunca mas supimos del gruñón afiliado, por fin le autorizaron el dinero para su operación.
Panchuli, al tiempo se jubilo, tampoco supimos de su vida; solo el rumor de una caída de escalera mientras pintaba un macetero colgante.
Esa noche de fiesta en la plaza, me dijo:
- ¿Sabes Hernán?... ahora lloro todas las noches -.
Se puso de pie con dificultad, lo ayude, le di un tímido abrazo y entre la multitud del acto se perdió de mi vista.
Advertí que la triste representación de Panchuli continuaba.

sábado, junio 12, 2010

Santiagueños en Malvinas


“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”.
Silvina Garré / Eduardo Mignona / Litto Nebbia

Este libro, cuenta lo vivido por un grupo de valientes santiagueños que participaron en el ultimo conflicto bélico que afronto nuestro país, al intentar recuperar las Islas del Atlántico Sur.
Son emocionantes relatos de algunos de los más de 200 santiagueños que lucharon en esas islas.
Anécdotas e impactantes experiencias de guerra de oficiales, suboficiales, soldados y civiles dignas de ser conocidas.
Es un significativo aporte a la historia de lo que allí ocurrió.
Lo recomiendo con orgullo y satisfacción… el autor de este libro; un veterano de guerra, es mi tío… un héroe que anónimamente recorre las calles de Santiago.

domingo, mayo 16, 2010

El crimen máximo, prestar un libro

“Si un hombre era grande en vida, se vuelve diez veces más grande después de muerto”
Thomas Carlyle
 Al término de una divertida clase de Historia Universal, ante la pregunta de un interesado alumno sobre la cita: "Tonto quien presta un libro, más tonto quien lo regresa", el dispuesto profesor Luis Marcelo Quiroga opinó:
“Todos los que tenemos bibliotecas, algunas veces nos vemos presionados cuando tenemos que prestar algún buen libro a un amigo.
Por más que considero que somos depositarios de un conocimiento y que nuestro deber es compartirlo; pero ocurre desgraciadamente, que en vez de devolverlo en tiempo y forma, resulta que pasan los meses y, si te he visto, no me acuerdo ya del libro. Con lo que nos quedamos sin el ejemplar prestado, y el casual amigo se queda con una obra valiosa o difícil de encontrar. Que te ha costado tus buenos pesos o que te lo han obsequiado y lo conservabas como un sentimental recuerdo, con mayor valor que el económico.
 Entonces la perfecta excusa para despejar a esos apasionados de libros ajenos, aconsejo colocar en la biblioteca, una Bula de Excomunión, dictada por Su Santidad hace unos siglos.
 Y mi frase personal elegida es: Los libros y los discos no se prestan, se aconsejan o se regalan; sabio consejo para no perder libros, discos… ni amigos”.


martes, mayo 04, 2010

La advertencia


“Acecho que estas bien, no perdiste tu vida, eso es lo destacado, que asigne significación para andar atento, nos vemos la próxima”.
 Me despertó a las 4 de la mañana este curioso mensaje de texto, lo leí un poco adormecido. Alguien que tipeo mal me lo mando equivocadamente por una página de internet.
 Simplemente se confundió, pero me desconcertó y no pude volver a dormir.
 ¿Para quién será, que accidente abra tenido, estará grave, será santiagueño, que relación tendrán el remitente y destinatario, porque le mando anónimamente ese texto a la persona que no perdió la vida?.  Comenzaron atraerme estas interrogantes y porque ese sms cayo justo a mi celular… un extraño mensaje para el supuesto herido.
 Analicé varias veces el texto. La palabra “acecho” no es común, casi nadie la usa, me recuerda a mi abuelo que la decía como sinónimo que nos vigilaba por las siestas de no escaparnos con mis hermanos a jugar en la calle.
 “Destacado” “asigne” “significación” “atento”, solo alguien con una riqueza de vocabulario, se expresa así, ¿quizá el mensaje sea de un veterano profesor al alumno?. ¿Pero a esa hora?.
 Enfocándome más de lo debido con el mensaje se hicieron las 6:30, hora de ir al trabajo, dos horas y media divagando con algo que no era para mí, ni de mi incumbencia. La conclusión es, sea quien sea, está bien y le dará un significado a la vida de ahora en adelante, y seguramente el remitente al darse cuenta con el apuro que tecleo mal el número, le mando el mensaje esta vez firmado.
 Salí a la calle, me sorprendió la densa niebla que había, anormal para esta época en Santiago… y otra vez el antojo de seguir pensando en ese extraño mensaje, porque ese anónimo un tanto apático dio unas palabras raras de aliento. Caminado por la vereda seguía con el capricho de descifrar esas incógnitas que yo las agrandaba y les daba misterio.
 Distraído en mis reflexiones, sin mirar al costado entre la molesta niebla de la calle Urquiza, una luz se agrando súbitamente y me paso rozando la cintura.
 Me gritó una merecida guarangada el de la moto, no recuerdo bien qué, pero quede consternado no por el susto del golpe que esquive, sino por el mensaje que entro al instante a mi celular.
“Acecho que estas bien, no perdiste tu vida, eso es lo destacado, que asigne de significación para andar atento, nos vemos la próxima”.

martes, febrero 09, 2010

El gran sueño

Juan Enrique Molina
(1981-2010)

 Era un misterio Juan, estaba entrando a los treinta y jamás le conocimos una novia.
 Siempre de bajo perfil con el grupo de amigos; callado y reservado.
 Ante bromas nuestras sobre la iniciacion sexual, con sus evasivas nos insinuaba que no conocía todavía el desnudo cuerpo de una mujer, aunque anhelaba uno.
 Ordenado con los horarios: para estudiar, para estar con amistades, sus artesanías y volver temprano a su casa.
 Su prolijidad molestaba, a veces no podíamos contar con él en las reuniones por sus estructurados tiempos.
 Hasta notamos que ni amigas tenia, se excusaba que gozaba de una admirable devoción por su familia, no necesitaba de amigas.
“El boludo es un misógino, se les caga o las rechaza a las minas” tiro alguien por ahí.
“No, que va hacer tímido con las chicas, si todo el día esta con las hermanas y la madre” comentó otro irónicamente.
“Bueno che, hay que entender que es el nene mimado, el único varoncito”.
“Hay que hacerle un regalo, tiene que estar con una mina de la calle, que lo dé vuelta y le haga vencer esa timidez, que lo hace corto”.
“Al tipo hay que hacerlo debutar, para que salga de una vez de la verija de la madre”.
“¿Pero a que hora? temprano se mete en la casa, para hacer vida social con las hermanas y su mamita”.
“Lo buscamos, le decimos a cualquiera de las hermanas que lo saque a la vereda y engañado lo metemos en el auto con una puta”.
“Tremendo favor le vamos hacer a Juancito”.
“Hay una trola que parece que esta muy buena, la que esta parada entre las sombras de la Belgrano y Jujuy, en la esquina del Colegio Belén, ahora la buscamos y vamos por Juan”...
“Miren ahí esta, escondida en la oscuridad, esperando clientes, acerquémonos”
“Hola, perdón chicos… este es mi gran sueño”.
(No conocía todavía el desnudo cuerpo de una mujer, aunque anhelaba uno).

jueves, enero 21, 2010

El guitarrero

“En Santiago del Estero La Salamanca me espera…”
La Sachapera

 El pícaro y valiente Ponciano Rojas, el “gran guitarrista” como lo conocen en Quimili; a pesar del mito sobre su persona y de sus cuerdas, en una partida de billar y mareado por el vino tinto, su secreto reveló.
 Contó que estuvo cerca de pactar con mandinga una noche en La Salamanca, pero en realidad fue un brujo quien le otorgo el arte de hacer llorar la guitarra.
 El enclenque relato de Ponciano levanto curiosidad entre los parroquianos de la pulpería. ¡Por fin un testigo directo que aportaba datos sobre la tenebrosa y alegre covacha!.
 Cuando fue joven, una noche, en la espesura del monte de Tintina, mientras cazaban vizcachas y guasunchas con unos primos, un perfecto rasgueo de chacarera escucharon a lo lejos. Tratando de orientarse caminaron hacia donde podía venir la irresistible armonía, pero fue inútil, era como si la fiesta provenía de todos lados, hasta por debajo de la maleza se escuchaba; era pegadiza, divertida y rítmica como toda chacarera.
 Cansados de rastrear la supuesta peña, se echaron a dormitar con la agradable música de los violines, acordeones, risas, zapateos, punteos y bombos que a la distancia se oía…
 Al rato, se despertó Ponciano al sentirse observado por un elegante señor, que estaba acompañado por un escuálido perro con cara de persona que no dejaba de llorar ni de temblar.
 Este hombre, de pulcra presencia lo invito gentilmente por un rato a su baile, dejando a sus primos profundamente dormidos. De pronto Ponciano sin decir ni hacer nada se encontró bajo las raíces del yuyal y de los árboles del monte.
El lugar estaba atestado de gente y animales, la mayoría bailaban desnudos al ritmo del canto de un conocido folklorista de Santiago que estaba con sus músicos arriba de una ovalada roca a manera de escenario. Ponciano lo saludo a lo lejos, y aquel con un dedo en la boca le hizo ademán de guardar silencio.
 Le inquietó ver tanta gente desnuda enredada de manera cochina, las carcajadas, los manjares, las bebidas alcohólicas, la mugre del ambiente, el colorido y el penetrante olor a animal que había.
 Aprovechando el bullicio, este señor bien vestido, le agarro la mano y amablemente le pregunto:
- ¿Muchacho, que habilidad de por vida quieres tener? te la doy.
- ¡¿Ah?! ¡bienhaiga que buenito que es ustee señor! aprovecho entonces, quiero saber hablar como un doctor y dominar la guitarra! – respondió Ponciano.
- No, no muchacho debe ser una sola y nada mas, y te la concederé a cambio de tu… - le dijo el señor de manera imprecisa.
- ¿Cómo? no entendí la última palabra, no se escucha ni aca por la música.
 El Diablo hablando cada vez mas bajito le insistió:
- Aceptas o no, cualquier destreza a cambio de tu…
- No, no, disculpe Don, pero no se oye lo ultimo que dice, tengo cera en los oídos – haciéndose el zonzo Ponciano.
- Responda muchacho por si o por no, lo que quieras a cambio de tu… - murmurando la ultima palabra el hábil diablo; mientras el perrito llorón le lamia la mano a Ponciano.
- ¡¿Ah?! ¡¿que?! ¿a cambio de que?... ia leii dicho que tengo batata en las orejas... ¡¿de tu arma, de tu almeja, de tu almagro, de tu almacén dice?! pos hable bien clarito Don, que no le entiendo po´…
- Dejaras de ser un orillero si te doy alguna habilidad y me das tu... - le repetía el demonio.
- Se ha bandeao de insistidor Don, pero no le escucho por la tracalada de bochinche que hay aquí.
 De pronto, un silencio en el jolgorio.
- ¡Chango hambreao y tonto... la reputisima madre que te repario! - basto un chasquido de dedos del embroncado "Supay" para que Ponciano se despertase al lado de sus primos.
A los meses, en su rancho lo visito un anciano de cara conocida, buscándolo para fiarle leña; ante la negativa de Ponciano con la explicación que vivía de eso,y que necesitaba las monedas, entonces el visitante le propuso unas rápidas y practicas enseñanzas de guitarra a cambio de la leña. El pícaro Ponciano acepto reconociéndolo al hombre, como aquel perrito que lloriqueaba en el monte.
Resulto ser un viejo hechicero de los pagos de Soconcho que estaba enganchado en un castigo del diablo a deambular en cuatro patas, y que se libero esa noche en la que Ponciano haciéndose el zonzo fue más astuto que mandinga.
Había ganado la libertad de su cuerpo canino al apostar contra el mismísimo demonio en que Ponciano no se tentaría ante ningún ofrecimiento provocativo.
El brujo le explico que la leña era una excusa para encontrarlo y en agradecimiento por la apuesta ganada le enseñaría a tocar la guitarra con la ayuda de algunos gualichos, pero lo de hablar bien, no; enseñar imposibles no podía.
Resulto un curioso y entretenido relato esa noche en la pulpería, pero como Ponciano no se tentó con nada, no hubo manera que diga el nombre del cantante que esa noche estaba en La Salamanca.

jueves, diciembre 24, 2009

Inocente fabulación

“No hay mujeres horribles, sino ojos exigentes”
Gigoló Joe
Ya me contó Don Raúl Espeche, el porque de sus ojeras.
Este señor, un tanto cohibido, hace años que sufre de una mandona y fea esposa.
Una tarde, harto de su desconsolada situación, le pide al espíritu de Jacinto Piedra que le conceda el deseo de una bella y joven mujer perfumada en su cama, como estímulo para dormir placidamente acompañado por las noches.
El deseo es concedido, pero con la condición que, en ningún momento debe tocar, acariciar ni rozar el encantador cuerpo de la joven. Si lo hace, la linda muchacha se transformara inmediatamente en su desagradable esposa.
Entonces cada noche, no resiste la tentación y manosea la cola de la joven.
Todas las noches le hace desaforadamente el amor a su grotesca esposa.

sábado, noviembre 07, 2009

Traición

“Las infidelidades se perdonan, pero no se olvidan jamás”.
Marquesa de Sévigné
Que infortunio lo mío, primera vez que me sucede, cuando siempre fui tan cuidadoso con las peripecias cariñosas…
Había ilusión, pasión, ternura, deseo, entusiasmo y mucho amor, pero… lamentablemente en un solo corazón.
Hace tiempo que me lo advertían mis íntimos amigos: “no te fíes de ella, te muestra docilidad, pero no es así… te miente cuando predica sobre la plena confianza, ella no cree en la fidelidad”.
Ilusión, pasión, ternura, deseo, entusiasmo y mucho amor, pero… lamentablemente en un solo corazón.
¡Y cuanta razón tenían!… me anduvo siguiendo la muy desconfiada… me descubrió en los pechos de la otra.

lunes, octubre 12, 2009

Omne Admirari

Macedonio Fernández está en lo de Dabove.
Hay un perro debajo de la mesa.

Macedonio observa: - qué inteligente es este perro. No confunde mi mano con un pedazo de carne. Es un fuerte intelectual, che.

Estanislao Gonzáles, apuntes de un vecino de Morón (Morón, 1955)

… si es así, entonces mi perro debe creer que se llama "¡afuera Tommy!".

lunes, julio 06, 2009

"Personaje" vs Personalidad

"La diferencia entre un político y un ladrón es que yo elijo a uno, y el otro me elije a mi".
Fabio Viltrakis
Sobre la sospecha de ser el jefe de una tremenda asociación ilícita, malversación, defraudación, “gran” enriquecimiento ilícito e incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte del ahora ex – intendente Julio Alegre.
Pienso, que hubiese opinado, Julien Santiago Tardieu, aquel Santiagueño poco recordado, que combatió en la 1era Guerra Mundial, distinguido con medalla de La Legión de Honor por su heroica actuación; que llego a ser dos veces intendente de París en 1955 y 1960, y que falleció modestamente con los mismos bienes que tuvo antes de asumir la alcaldía Parisina… dos contrastes que dan bronca e indignación.

viernes, junio 05, 2009

Mucha demanda

“Las pistas nos empujan a una ciudad de Argentina, donde agradablemente puede estar Lecter”.
Clarice Starling
La escasez de alimentos, debido a la crisis global y la necesidad de un retorno a las leyes de la naturaleza humana de tiempos lejanos.
Sin más opciones, se decretó mundialmente la práctica del canibalismo.
Y contra los pronósticos de sociólogos, fue comprobado que los nacidos en tierras santiagueñas, tenemos el menor porcentaje de sobrevivir.
Somos apetecidos internacionalmente por nuestra carne tierna.
Es lógico...
Los músculos se atrofian; vemos pasar los días “echados” en la cama, con preferencia en horas vespertinas.

jueves, abril 30, 2009

Curiosa distracción

"Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua charlatana."
(Konrad Adenauer)

Doña Ramona Gallardo, vive al frente del prostíbulo “Dominó”.
Su pasatiempo por las noches de insomnio: chusmear en la vereda, sentada en su silla de mimbre y con mate en mano, la entrada de clientes.
Una noche, al ver sorprendida, la salida de un joven vecino que conoce de niño, le dijo de manera poetica:
- Bien hecho Hernancito, aquí es donde deben venir los jóvenes cuando el deseo íntimo hincha sus venas, en vez de palpar las esposas y novias de otros.
Pero viéndolo salir todas las noches, animosamente le reclamó:
- Muchacho, se puede acudir alguna que otra vez, pero no sabía que habías fijado aquí tu domicilio.
¡Que metida que es doña Ramona!.



viernes, marzo 27, 2009

Panfleto para un vecino

“Temed a la vejez, pues no dará tiempo de arrepentíos de vuestras ofensas de joven”.
(Martín Ponce)

Tan malo eras, que ni a tus allegados tolerabas.
Exigías que te traten de usted.
Cruel con todos, ermitaño presumido.
No era necesario apuñalarnos la pelota.
Pobre perrito, lo ahorcaste delante de nosotros.
“En la fresca juventud nos profesamos formidables”.
Ahora no tienes quien te ayude.
Te llego la vejez y con ella, el ocaso y las dolencias.
Dependes de la voluntad de algún samaritano que no te conoció.
“Me ayuda, por favor a cruzar”.
Ya ni me reconoces y me tratas de usted.

domingo, marzo 08, 2009

Gabriela en el jardín de infantes

“La mujer desde pequeña sabe cómo dejar a un hombre trastornado todo el día, con tan solo una sonrisa”.
(Ariel Rodríguez Torressi)
Dicen los sensibles que “El primer amor nunca se olvida”…
Salí entusiasmado al recreo con mi mochila de tela; adentro llevaba un regalo que había preparado especialmente para ella.
Envuelta en un pañuelo, tenia una porción de pasta frola casera de mi abuela.
A mi atracción la tenia que buscar en su lugar preferido: las hamacas; ahí estaba con su remera blanca, vestidito verde del uniforme y su cabello negro recogido por una cinta rosa.
Me miro con su tierna sonrisa y sin decirnos nada en un impulso automático comenzamos a jugar a la pilladita.
Corriendo fuimos hasta el mástil, y cuando nadie nos vio comencé tímidamente a darle besitos en la manito.
Cuando notamos que nos miraban, disimulamos soltándonos las manos y agitamos los dedos jugueteando al piano loco.
Ella fue, quien por primera vez en mi vida me hizo sentir cosquilleos, mis primeras sonrisas vergonzosas, la seducción, el despertar infantil hacia el otro sexo; ella había hurtado mi corazón y solo para ella era mi dulce regalo.
- Toma, es para vos - le dije, y espere ansioso en recibir una linda expresión de agradecimiento; porque había sacrificado mi comidita de la jornada para demostrarle mi cariño. Pero mientras guardaba la pasta frola en su mochila blanca junto a dos paquetes de galletas, me dijo – ¡¿Otro mas?!... Nacho y Miguel me trajeron otros regalitos para comer –
 Sentí un nudo en la garganta, ganas de llorar, me temblaba el mentón; mi primera desilusión sentimental.
- No tengo moneditas, para traerte algo del kiosco, mi abuelita Selva las hace - le dije murmurando con los ojos llorosos.
Arreglo delicadamente sus ofrendas y con una tierna mueca de su boquita, me dijo: - Pero, tu regalo es el más rico - y me dio un ruidoso beso en los labios.
Fue el momento más hermoso de mis seis años, que recuerdo.
Rastros, allá a lo lejos, de la simplicidad de una inocente infancia imposible de adaptar a nuestras edades de hoy.

lunes, febrero 02, 2009

Doña despistada

“Las apariencias engañan, no las juzgues”.
Anónimo

Una tarde, llega apurada a nuestra terminal nueva, mi tía Tere, una elegante viuda.
En informes le dicen que el micro está retrasado para ir a Frias y que tardará aproximadamente treinta minutos en salir. Molesta, va al kiosco, compra una revista, un paquete de Rumba y una lata de gaseosa.
Preparada para la espera, se sienta en uno de los cómodos asientos. Mientras hojea la revista, un joven pinta de hippie, se sienta a su lado y comienza a leer un diario…
Sorpresivamente mi tía ve, cómo el muchacho, sin decir nada, estira la mano, agarra el paquete de galletitas que esta en medio de los dos; lo abre, saca una y comienza a saborearla.
Mi tía indignada, dispuesta a no ser grosera, pero tampoco hacer de cuenta que nada ha pasado… con un manoteo exagerado, saca una galletita y la come mirándolo fijamente.
El joven sonríe... le guiña el ojo y toma otra galletita.
Tía Tere chista, toma una nueva Rumba, la come sosteniendo otra vez la mirada al muchacho.
El intercambio de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. Mi tía cada vez más irritada y el muchacho cada vez más expresivo.
Finalmente, en el paquete queda la última galletita. Piensa mi tía "No puede ser tan cínico", y queda quieta observando al joven y a la galleta.
Con calma, el muchacho, toma la última galletita y, con suavidad la despega en dos y con una sonrisa amorosa le ofrece a mi tía la parte en que quedo el relleno.
- ¡Gracias! – le dice irónicamente tomándola con rudeza.
- De nada, se lo merece - contesta el joven sonriendo mientras come su mitad.
¡Por fin, el micro llega!.
Indignada, mi tía Tere levanta sus cosas y sube.
Al arrancar, desde la ventanilla ve al muchacho todavía sentado en el banco y murmura: "que ordinario y guarango".
Siente la garganta seca por la bronca. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende… su paquete de ¡galletitas!... ¡completo, sin abrir!.

martes, enero 13, 2009

Maleficio

“Mal fin tenga tu cuerpo y tu comercio, que te veas arrastrándote como las culebras sufriendo de hambre, que tengas una sarna perruna por mucho tiempo, que si eres casado, tu fea mujer te ponga los cuernos y que los demonios te lleven el alma a las tinieblas”.
Expresión gitana
Según el frutero de la esquina de mi casa; Cachilo, justifica que la mala racha de su negocio en estos últimos dos meses, se debe a un perverso conjuro.
Fue en una mañana de plena venta, cuando apareció entre la gente una sucia gitanita que le insistió por un melón de regalo.
Ante la prepotente negativa de Cachilo, la niña a los alaridos le tiro un encantamiento.
Y desde ese curioso incidente que la clientela disminuyo considerablemente.
Hoy, con la excusa de adquirir unas ciruelas y duraznos me acerque al hechizado comercio para curiosear sobre el extraño alejamiento de sus clientes.
Quede impactado, la maldición anda por la frutería pero es por signo pesos… los precios de Cachilo espantan.